Carolina le da cuerda al mundo con sus letras

Se va con tres pares de zapatos, dos mudas de ropa para invierno, unas siete mudas de ropa para clima cálido, algunos accesorios de uso cotidiano y siete libros:  Leila Guerreiro, Andrés Felipe Solano, Valeria Luiseli, Rosa Montero, Eduardo Galeano e Ignacio Piedrahita, compañeros de viaje esenciales, además de una colección de obras en pdf.

Carolina ChavateUn día el mundo me puso a coincidir con Carolina Chavate,  estábamos en un salón de clase de la Universidad de Antioquia en la que Alberto Salcedo inició su cátedra preguntando a los asistentes por qué escribíamos y por qué estábamos ahí sentados a punto de empezar el Diplomado en Periodismo Literario, Carolina fue contundente, su respuesta sirvió para que yo hiciera clic con ella: “escribo porque escribir me conjuga en el presente”.  Ya.

Eso pasó hace más de un año. Luego la vida nos puso a coincidir otra vez. Experiencias laborales, chats en redes sociales, encuentros casuales y las letras. Las letras siempre fundamentando la existencia.

Es abogada especialista en Derechos Humanos, vive a las afueras de la ciudad, tiene cuenta en Twitter, Instagram, perfil personal en Facebook y una Fan page que supera los 7000 seguidores. También tiene un blog. En el escribe cuando quiere, nada le determina la periodicidad o las temáticas. Elogia a la cotidianidad, da talleres de escritura creativa y ya casi se va.

¿Siempre quiso viajar?

El cuento del viaje tuvo origen en el 2008 cuando estaba estudiando inglés en Londres, durante un año. Tenía 19 y aunque a veces piensa que estaba muy pequeña, por otro lado afirma que fue un año importante. Me dice que fue “como cuando tienes el zoom de la cámara pegadito y lo vas abriendo”,  todo se va haciendo más amplio. A ella se le abrió el mundo, empezó a tener más perspectiva  y a entender que existen muchas formas de vivir.

A Londres llegó con su mejor amigo, juntos trabajaban para pasear y durante un fin de semana decidieron  ir a Edimburgo en medio de la transición del invierno a la primavera. Carolina nunca había visto la nieve, durante el viaje vio nevar. Se emociona bastante mientras me cuenta esto.

Llegaron desubicados, con las dificultades de un par de amigos en un país de habla inglesa y sin mucho dinero. Llegaron a un hostal a los pies del castillo de Edimburgo, allí había mochileros de todo el mundo. Después de ubicarse  empezaron a  hablar con varios de los viajeros que estaban en el lugar, Carolina, en particular, compartió mucho tiempo con un español que le transformó la forma de ver la vida.

Él le dijo: “¿vos crees que la vida es estudiar, casarse, reproducirse y morir?, no, hay otras formas de vivir.”

Lo más sorprendente fue encontrarse con personas que habían salido de viaje y no tenían clara la siguiente parada, ni el dinero para gastar. Se conmovió al entender que algunas personas  un día salían de viaje y en el camino buscan la forma de alimentarse, hospedarse… en el camino buscan la forma de vivir con intercambio de trabajo, libros, accesorios y la creación de cualquier cosa que puedan vender.

Fue en ese momento, hace 7 años, cuando Carolina decidió viajar. En ese momento se convenció de la posibilidad de tener ese estilo de vida y ahora está a punto de probar por primera vez lo que un día soñó.

¿Siempre quiso escribir?

Sí. Me dice que la escritura le gusta desde que tiene uso de razón, que ha sido una mujer de diarios y libretas. A sus parejas, cuando llega a un momento de intimidad profunda,  les ha compartido sus mejores textos: cartas de amor en las que el sentimiento es el marco y la apuesta por las letras la protagonista.

En Londres tuvo un encuentro muy lindo con la escritura- lectura. Muchas personas leen en Europa, allá encontró un refugio en la escritura porque al principio no conocía a nadie y pudo por medio de las letras darle sentido a los sentimientos y sensaciones que la atravesaban.

Londres fue la marca definitiva en la vida de Carolina, mudó de piel, conoció otro panorama de vida y reafirmó su pasión por letras. En adelante todo se empezó a tejer en esa línea.

El post Renuncié Y No Me He Muerto De Hambre” ha sido leído por muchas personas, ¿cuál es el trasfondo de la idea que ahí se plantea?  

Primero fue el viaje. Después de Londres llegó la etapa del cierre universitario, la vida laborar y luego, el amor.  Con la madurez de los procesos naturales de la vida, la consolidación de su proceso profesional y sentimental, destacó en su vida eso que quería y a partir de ahí no hubo nada fácil. Todo fue difícil. Carolina Chavate

Mientras ahorraba para el viaje pensaba en el sentido de las relaciones que la rodeaban, las laborales, las familiares, las amistades y por supuesto su pareja, apoyo incondicional. Se armó de valor para reafirmarse a sí misma que la responsabilidad laboral no le dejaba tiempo para lo que ella consideraba importante. Descubrió el Diplomado en Periodismo Literario en el año 2014, donde nos conocimos, y desde entonces no permite volverse a mentir sobre lo que quiere hacer. No para de hacer una búsqueda interna y externa para determinar cómo realizarlo y se llena la boca y el corazón, haciendo lo que le gusta, aunque no sea fácil, aunque se muera del miedo.

Entendió que escribir era todo un proceso creativo que necesita tiempo, dedicación, amor y pasión. Cuando se dio cuenta que podía vivir de escribir, no dudo en ponerse al día en los más actuales métodos de libertad financiera que le permitieran seguir ahorrando y viviendo. Organizó su tiempo, espacio y prioridades. Renunció a apuestas materiales a las que estaba acostumbrada, renunció a gastos innecesarios, realizó una venta de garaje para deshacerse de ropa y objetos viejos que le permitieron la entrada de cosas nuevas a su vida.

En el texto se describe toda esa renuncia, material y espiritual que Carolina realizó. Hoy el texto lleva ocho meses en su blog, ha sido compartido alrededor de 56.980 veces, y leído por más de un millón de personas.  Un texto hecho sin pretensión la llevo a ser conocida y a conocer personas de otras latitudes que se conectan entre las ideas del vivir de viaje, del vivir de la escritura, del vivir sin pretensiones y aportar a la puesta en común de los intereses y el conocimiento para darle sentido al mundo. “Nada ha sido fácil, todo ha sido un reto que me ha encantado asumir”, afirma.

¿Por qué llama “escritura creativa” a lo que hace?

Darle ese nombre a su vocación, llegó de leer a muchos blogueros. En internet se dio cuenta que si para ella escribir era divertido, seguro había alguien más para quien también lo fuera. Y así fue.

La escritura creativa es para Carolina todo un método para escribir autoexpresivamente, por eso no lo encaja en ficción, ni en periodismo narrativo u otro género… además, se dio a la tarea de investigar  quiénes escriben y si están en la misma búsqueda de ella.

“No hay que tomarse la escritura como un ejercicio formal, sino algo más libre, buscar adentro, explorar y dejarlo salir… como el viaje”, me dice.

Ha descubierto en la comunidad bloguera un mundo lleno de conocimiento compartido. Y eso le gusta: la posibilidad de vaciar todo lo que sabe y todo a lo que se ha acercado. Darle al otro y recibir de la vida.

 Carolina Chavate ¿Cuál es el propósito de la escritura y de los talleres que dicta?

En los talleres, Carolina no enseña a escribir, sino que comparte su pasión por la escritura y la metodología que, hasta ahora, a ella le ha servido para realizar su ejercicio de escritura.

Dice que el propósito de sus letras es identificarnos. “Descubrir que somos muy parecidos”. En el Elogio a la cotidianidad, lo afirma. Las letras  la hacen  sentirse identificada, las letras  hacen que más personas se sientan identificadas. A ella las letras la hacen sentirse unida.

¿Cuál es el propósito del viaje?

En su caso, escribir un libro. En el proceso de lectura e investigación de los destinos y su nueva forma de vida, encontró que viajar a Asia era la mejor opción. Ahora piensa en Birmania, Laos, Vietnam, Tailandia, Filipinas y Corea del sur  con el fin de hacer una cacería de cotidianidades, le intriga que haya sociedades construidas bajo valores tan diferentes a los nuestros, valores espirituales a los que las personas le están invirtiendo tanto tiempo y que ella quiere conocer de forma directa.

En Su maleta también lleva su tomen, un pequeño lobo que significa la intuición y lo salvaje.  Lleva un computador liviano y la libreta para seguir escribiendo, por supuesto.

Carolina Chavate

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Carolina Chavate

2 Comments:

  1. Edison Villavicencio

    Mi admiración profunda para ti Carolina.

  2. Interesante. . . todos en algun momento nos sentimos interesados en renuncuar a tantas cosas para seguir lo que realmente dice nuestro interior. . . .coincido en mucho con su palabras. . .

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