Conocer Medellín, a ver si la entiendo

Ayer llegó a mi casa Laura Lazzarino, la autora de Los Viajes de Nena, uno de los blogs de viajes escrito por una argentina más leídos. Le ofrecí mi cuarto para quedarse mientras ella organizaba sus cosas y completaba su misión en la Ciudad. Salimos a recorrer el centro y  la comuna 13. Cayó como anillo al dedo su visita, pues desde que estuve en Boyacá, la idea de conocer más y mejor mi propia Ciudad antes que salir a conocer el mundo, se hizo más grande y me lleno de más expectativas. Pensé entonces que con la visita de Laura, seguramente iba de nuevo a salir a recorrer la Ciudad, alguna parte de la Ciudad y con ojos de visitante podría conocer algo que seguramente no había visto,  algo que me estaría perdiendo.  Y en cualquier caso, tratar de entender  por qué todo el viajero que visita Medellín se va con ella en el corazón. Entender por qué, a veces siento que soy ajena a esta Ciudad que me mortifica tantas veces y sin embargo sentir al mismo tiempo que la amo y que por supuesto, le debo todo lo que soy a ella.

Vista desde la calle Barranquilla

Vista desde la calle Barranquilla

Trato siempre de ir a visitar lugares distintos de mi Ciudad, aunque guarde en mi top10 los mismos de siempre para ir a comer, tomarme algo o sentarme a ver. El caso es que Laura es la segunda extranjera que  viene a mi casa  en poco tiempo y comparte conmigo algún recorrido por la Ciudad, y con ella, me convencí de querer recorrer más y mejor Medellín para escribir en este espacio lo que me pasa, siento y veo mientras recorro, miro, converso, conozco y vuelvo a ver, los espacios de esta Ciudad, tan gigante y ajena tantas veces, tan pequeña y tan mía siempre.

Con Laura solo pude estar dos días, dos días en los que recorrimos calles que me gustan mucho, unas que no conocía y otras por las que paso siempre. Recorrí lugares a los que hace tiempo no iba y me di cuenta de lo mucho que han cambiado o de la transformación que han sufrido. Conocí personas, unas que trabajan en los lugares que visité y muy cordialmente nos comentaron sobre lo que hacen. Saludé personas que me ofrecieron su sonrisa como un “hola” y corrí cuando creímos que en el centro dos hombres nos iban a robar. No hay que ir muy lejos para sorprenderse con lo bueno y no tan bueno que puede ofrecer un lugar. Medellín es muy grande, aunque a veces parezca un pañuelo, (porque bueno, el mundo, todo, es un pañuelo, es re-pequeño) bueno, saben de lo que hablo. :P

“Qué bonito todo esto que vemos Steff” me dijo Laura cuando fuimos a las Escaleras eléctricas que están el barrio La Independencia de la Comuna 13. Sí, es hermoso. Le conté a Laura que yo considero que si de “innovación” se trata, este debe ser uno de los principales referentes en la Ciudad. ¡Todos las deberíamos conocer! Además, las personas que trabajan en su cuidado son muy amables y en cualquier cosa que puedan ayudar, lo hacen.  Y existen vecinos muy cordiales también.

Siempre es bueno volver, luego de un tiempo,  a recorrer lugares antes visitados. No van a  ser lo mismo. No vamos a ser lo mismo en ellos.

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Recuerdo cuando en una clase de universidad uno de los profesores preguntó que si nos gustaba Medellín y orgullosos y alegres muchos respondimos que sí, que por supuesto, que claro. Que a pesar de todo, sí, la queríamos. Y  recuerdo también el instante mismo en el que preguntó si sabíamos de su historia, de cuántas comunas tiene o qué corregimientos hacen parte de ella. ¿Qué? ¿Comunas? ¿Historia? No, no, no. No. No sabíamos nada. Y sé que todavía hoy, muchos de esos compañeros y hasta yo, seguimos sin saber muchas cosas de esta Ciudad que habitamos y nos habita, porque somos entre muchas cosas, la ciudad en la que vivimos, somos entre muchas otras cosas, Medellín.

Hay varias cosas que me inquietan hoy, de esta Ciudad que acaba de ganar el premio a la ciudad más innovadora del mundo, de la Ciudad que casi se convierte en sede de los juegos mundiales de la juventud 2018, de la Ciudad en la que claro, matan, roban y se manifiestan toda clase de horrores humanos, de la Ciudad que crece y se va llenando de gente diferente que trae nuevas dinámicas, de la Ciudad que invita al turista y al viajero a hacer recorridos por ella, de la ciudad en la que vivo, de la Ciudad que hace poco cambio de “digital” a “inteligente”. Sobre todo eso último me inquieta bastante.

Medellín Ciudad Inteligente es la nueva estrategia de ciudad que quiere construir juntos la ciudad que soñamos. Bien por lo de juntos. Porque sino es así, no veo cómo más se puede construir ciudad. Ahora, y el punto de este post: quiero entonces poner mi semilla en esta construcción de ciudad (porque no importa si es inteligente, digital, de flores, de fiesta, la innovadora… cualquier apellido que se le quiera poner) Quiero recorrerme Medellín, y mostrar lo que yo veo. Porque si no es viviendo y compartiendo la experiencia que se tiene con lo vivido, no le encuentro razón a lo que se hace. Las experiencias contadas por quien la vive, muchas veces, narran mejor que lo que se puede ver en los grandes referentes de información que tenemos, los medios comunicación, las publicaciones y los líderes.

Espero no perder las ganas, no olvidar lo que hoy me invita a escribir esto y empezar a narrar mi experiencias en esta Ciudad, en mi Ciudad. Medellín.

One Comment:

  1. Hola Steff,

    Comparto el sentimiento extraño de querer conocer un lugar que por naturaleza te “pertenece” y hace parte de tì. Yo nací en Santa Marta, pero no la conozco mucho. Cuando volví tenía 23 años, ahora tengo muchas ganas de recorrer cada rincón de la ciudad.

    Un abrazo

    Aristofennes
    http://aristofennes.com/autor/

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