Curiosidad y práctica, los indispensables a la hora de crear

Soy curiosa. Serlo no es una cuestión de magia, es una cuestión de práctica. Creo que por eso decidí estudiar comunicación y luego enfocarme en periodismo, aunque finalmente me dediqué a la producción de contenidos en diferentes formatos; me dediqué a crear.  Y también a aprender nuevos oficios, ahora mismo escribo este post mientras planeo una clase de español para un grupo de niños entre 2 y 5 años.  ¡Que lo mío es aprender creando!

Aquí entonces: curiosidad, práctica, creación: hábito, digo yo.

Existen unos llamados que no podemos dejar pasar, una responsabilidad con el hecho de existir que no debería pasarse por alto. A mí me pasa con el llamado a escribir, con la necesidad, inexplicable, sospechosa, ridícula y a veces inllevable, de poner entre letra y letra el sentido de lo que voy interpretando día a día. La vida.

Ahora, llegar a decir esto no pasó porque sí tampoco. Paciencia. Tiempo y rabias. Tiempo y terquedad. Sí, es buena la terquedad cuando no hace mal, cuando involucra pasiones e invita a seguir fracasando y aprendiendo. Escribir cuesta cuando tienes en la cabeza una idea académica que limita el proceso creativo, cuando está la idea de escribir sólo para publicar. Cuando no tenemos el carácter de asumir una postura menos radical cuando de fluir se trata.

Si uno ama lo que hace, si le encuentra sentido a pesar de la nubosidad protagonista en nuestros días, va a seguir trabajando en lo que quiere. Va a seguir insistiendo de todos modos.

Y es ese verbo, insistir, me lleva a hablar de otro: habitar. Y con esto, de los hábitos.

No puedo hablar de habito sin referirme a habitar, porque habitar es la esencia de estar ahí, de saber estar. Adquirir un hábito no sólo tiene que ver con una conducta que se da luego de repetir varias veces algo, no es la tendencia instintiva que se normaliza después de cierto tiempo. Un hábito es, sobre todo, una forma de vivir, la forma de estar en el mundo.

Y hay tantas formas de vivir, de estar aquí, como se quiera. Por eso, me parece ridículo encontrar los top de cinco, 10 o 20 hábitos que … No se puede pretender tener la fórmula mágica para hacer algo, todo fluye naturalmente de acuerdo con el contexto, las circunstancias, el empeño y para mí, sobre todo, de acuerdo con la curiosidad y a la práctica.

En este punto me atrevo a compartir un poco de cómo he podido, luego de aceptar que quiero escribir, aprender a construir un camino para hacerlo. Se pueden llamar hábitos, si se quiere, yo simplemente lo llamo, mi camino curioso, práctico y creador.

“Cómo pasamos nuestros días es cómo pasamos nuestra vida”, afirmó Anne Dillard

  • La gran recompensa que me regalo cuando escribo, es el acto de escribir en sí, el proceso que llevo.

Por eso, recomiendo, como nada, darse tiempo. Saber estar. Intentarlo muchas veces y disfrutarlo. Dudar cuando sea necesario, buscar ayuda también y repito: darse tiempo. Poco a poco va a ir fluyendo.

  • Hay prácticas que quiero trabajar con más disciplina, cuando tienen que ver con la creatividad o el arte, me gusta pensarlo en formato de pequeños proyectos. Hago listas, pongo fechas y objetivos, voy haciendo poco a poco que lo que quiero se logre llevar al papel. O la vida, porque ya vemos que la práctica no es sólo textual.

Me encanta la idea de ponerme límites, fechas, escenarios. Enmarcar lo que quiero hacer.

En este blog tengo algunos de los proyectos que me han permitido desafiar mi llamado a la escritura. Y han sido esas creaciones las que más me han enseñado, gustado, potenciado y animado a seguir escribiendo. También erré muchas veces; hacerlo, revisarlo y luego reflexionar sobre ello, me ha venido ayudando un montón a mejorar el proceso.

  • Algo que me costó mucho entender, es que todo está ahí, yo sólo me encargo de agruparlo de nuevo y darle otro sentido.

No, no es copiar. Se trata de seleccionar lo que realmente te identifica, y para ello hay que buscar, leer, ver, escuchar, oler, masticar, investigar, rechazar. Sobre todo, volver a ver. Hay que tener a la mano todo sobre alguien o algo que realmente interesa y guardarlo todo en algún lugar para poderlo utilizar después.

La información es insumo del que no podemos prescindir. Claro, las emociones y los sentimientos también son importantes y marcan el 70% de lo que queremos mostrarle al otro. Pero sin contexto, historia, puntos de vista y referentes, se puede perder uno muy fácil. (Y, eso tampoco está mal)

Escribo para compartir la vida, porque los puntos de vista, los pensamientos que se mantienen en  la cabeza y retumban ahí, una y otra vez, exigen salir al aire, ser expresados, compartidos. Escribo mis pensamientos, anécdotas, experiencias, angustias, viajes… luego, algunos, los pongo en común, siento que eso es darle cuerda el movimiento, conjugarlo, darle sentido. Y no veo otra forma de estar en el mundo si no es así, en movimiento. El movimiento (curiosidad y práctica) como una especie de hogar que habito. Mi habito.

Nota al pie:

No quería llenar el texto de links, así que dejo aquí tres que me parecen imperdibles, que considero lindo compartir y que a mí me han servido.

Matt Cutts: Prueba algo nuevo durante 30 días. 
Uno prueba y entonces ya sabe si algo le gusta o no. Me gustó esta charla porque es una invitación a ver qué pasa si hacemos algo. Siempre una mirada curiosa nos va ayudar a conocer nuevas formas de ser y estar.

Este es un ejercicio de Aniko Villalba (escritora, viajera y amiga que admiro)

Aquí da 30 disparadores (ideas) para escribir algo diferente durante 30 días. 

Todo está ahí, sólo hay que saber qué mirar, por qué camino seguir, descubrir, conocer y tomar lo mejor de eso. Me quedo con este tipo de ejercicios que sirven tanto para escribir, como para dibujar, cantar, pintar, cocinar o cualquier otro verbo con el que se quiera intentar.

Elle Luna creo este proyecto de los 100 días, con infinitas adaptaciones como queramos.

En Instagram hay muchos ejemplos de las creaciones de otras personas. ¡OJO! No todo hay que hacerlo con el fin de mostrarlo. El proceso creativo es maravilloso cuando se comparte, porque se expande y empieza a ser parte de la espiral de arte que nos permea, pero no es el fin. Creo fielmente en los procesos íntimos, de cara, solamente a nosotros mismos.