Feliz año nuevo, feliz vida nueva

Estas son las libretas que me han acompañado desde el 2016. 

Siempre he tenido diarios, siempre ha sido importante para mí escribir el día a día y ayudar a mi memoria a mantener recuerdos y acciones que se van coleccionando. 

Las últimas, las del 2018 y las 2019 son quizá las que ahora más atesoro -una de ellas fue robada con mi bolso y otras cosas y la tristeza que todavía siento es incomprensible – en esas coloridas libretas con textos escritos en tintas de diferentes colores, están las memorias y los lastres de dos años intensos de terapia, de cambio de carrera, país, hogar, gustos y formas de ver la vida. 

Nunca me había sentido tan perdida y alejada de mí misma como en el intermedio del proceso. Nunca había escrito tanto, íntimamente, como en estos meses. Jamás un puñado de hojas habían sido tan importante, jamás me había movido tanto. Tener una memoria de este proceso es un tesoro y una decisión que hizo todo menos difícil.

Nunca sabré si la terapia efectivamente terminó y tampoco puedo afirmar con total certeza quién soy ahora, luego de tanta vuelta, análisis, reflexión, observación y recogimiento. Sí puedo decir, con mucho orgullo, que logré superar muchas cosas, que le di sentido a mi vida y que logré sembrar y regar las raíces de una Stefanía que cada día me gusta más, una mejor versión de mi misma para mí y para los demás.

No es que antes no me gustara, no es que antes no fuera ya maravillosa, no es que antes no existiera… pasa que crecí mucho este año y el anterior, pasa que estoy conmovida hasta las tripas y pasa también que estoy muy agradecida de haber podido vivir este proceso a mis apenas 26 años, porque sé que la vida no será igual en adelante y porque aunque estoy segura se seguir errando, sé que no será de la misma manera, ni con la misma ingenuidad.  

No sé cómo voy a seguir transportando las libretas, a veces pienso en dejar de escribir a mano y dedicarme al blog como diario. Quizá, no sé. Por ahora, este es un peso que quiero cargar. Son mis letras, mis dibujos, mis collages, mis notas, mis listas, mis pensamientos, mis desgracias, mis dolores y tristezas, mis preguntas sin respuestas y los descubrimientos más importantes también. Las citas del día a día y las listas ¨to do”, las palabras nuevas en inglés y en otros idiomas, las cosas para comprar en el mercado y las direcciones de los lugares a los que quiero ir. Las cosas que no quiero olvidar. Mi vida de estos dos años que fueron intensos. 

Hoy agradezco que puedo escribir, seguir escribiendo esta historia que no sé a dónde, física ni espiritualmente, me va  a llevar. 

GRACIAS 2019.

Y gracias también a los que de una manera u otra fueron y han sido parte de esto. A los que han entendido la transformación y han decido acompañarla, a los que desconocen las fibras del cambio y sin embargo encuentran gracia en este blog.

Feliz año nuevo, sólo puedo desear de vuelta todo lo que yo estoy recibiendo: abundancia, amor, salud, generosidad, cuidado, trabajo, palabras de cariño, acciones sinceras, abrazos y un sol con el cielo azul que me sigue en mi casa Kampala, desde aquí una sonrisa para todos.