Las celebro en la vida mía, amigas. Mujeres

Valentina, Camila, Laura, Susana, Alejandra, Sara, Magdala, Carolina, Liliana, Diana, Felisa, Manuela, Juliana. Amigas.

Y tantos otros nombres de mujeres que acompañan mis días y le dan sentido a lo que soy con su presencia activa. María, que es mi mamá. María Fernanda, mamá de mi sobrino, luz en mi vida. Barbara, Eliana, Marcela, Natalia, confidentes de mi primer empleo con las que todavía hoy hablo sagradamente, cada día, para planear viajes que jamás haremos, pero nos hacen felices.

Carolina que es refugio en la escritura, Yuliana que es inspiración sanadora, Cristina mi psicóloga, Elena que es conocimiento andante, Aniko que alimenta el espíritu de mi yo viajera, Jagat Kaur que es la mejor maestra de yoga que haya tenido jamás.

Catalina, Marta, Mariluz, Manuela y Cristina, de las que aprendo sobre el carácter, la valentía y la pasión para trabajar y amar lo que se hace. En el Museo, sin ellas, nada de lo que hago tendría sentido.

Podría seguir escribiendo nombres, ya lo leí en el diccionario de Barbarismos de Neuman, Mujer: pronúnciese en plural. No puedo pensar en mujeres y amigas sin que eso signifique desparramarme a describirlas. A todas. A muchas.

Espiral de amor, <<cuando estamos en ella, no hace falta tener todas las respuestas, no hace falta detenerse, discutir, ganar. En esta espiral, cierras las ojos del ego y abres los del infinito amor>> Jagat Kaur

No tuve hermanas, pero soy amiguera. Encuentro en la relación con el otro toda la definición de lo que soy y eso me gusta. No nací para estar quieta ni sola, me gusta el movimiento acompañado.
He sido muy afortunada, conservo amigas desde hace muchos años, y he podido vernos transformar nuestras certezas para ir creciendo.
Hemos ido asumiendo mejor las decisiones que tomamos, hemos cambiado radicalmente nuestro cuerpo muchas veces, hemos respetado la distancia de la otra cuando ha sido necesario alejarnos del mundo, hemos vuelto de viaje aclamando un abrazo y un encuentro íntimo para recargar energías, nos hemos visto rotas por amor a hombres y mujeres son los que relaciones no funcionaron, nos hemos visto devastadas cuando algún error se convierte en la gran lección, nos hemos visto tener hijos, emprender con empresas, triunfar con proyectos y empleos, nos hemos visto estrenar nuevos hogares y luego dejarlos. Nos hemos visto ir, y regresar también.

Nos hemos reprochado acciones, nos hemos cuidado borracheras irresponsables, hemos dado cantaleta eterna cuando no nos cabe algo en la cabeza y nos hemos reído como idiotas mientras hablamos de lo que nos pasa. Nos hemos contado secretos impensables, nos hemos dado fuerza, hemos sido soporte.

Hemos hecho que la vida valga la pena. Nos hemos demostrado el poder transformador del corazón que ama y confía.

Cuando hoy pienso en mis amigas, en las mujeres de mi vida, lo hago en plural y lo hago también con agradecimiento. Llegar a los 25 con algunas relaciones de más de 10 años, es cantar victoria en tiempos de inmediatez y relacionamiento efímero. Es gritarle al mundo que somos afortunadas de tenernos, que lo soy. Que siento en mi corazón gozo por disfrutar de un mundo en el que las musas están en el aire, en el que las mujeres de mi vida son amigas que respetan, toleran, aman, celebran la diferencia y no se rinden. Mujeres que luchan silenciosamente, pero no calladas.

Somos prismas <<Nuestras almas comparten la magia de estar en unión. El pasado y el futuro desaparecen porque en ese instante sólo sabes ser un reflejo de luz. Yo soy tú>> Jagat Kaur

Ser mujer tiene amplísimos significados, ser persona, creo. Mi rol femenino aún no lo termino de descubrir, por eso me resulta tan difícil hablar de mujeres desde una perspectiva meramente social, lo hago desde la que tengo a la mano, la del cariño sincero. No seré políticamente correcta, pero sí feliz con esto.

Claro que confirmo cada día que las mujeres hemos estado en un lugar no privilegiado en la voz de este mundo en el que todavía existe un sesgo de género en todos lo ámbitos, que seguimos siendo “la novia de” “la amante de” “la loca aquella” “ la histérica esa”… siempre un intento por reducirnos, sin lograrlo totalmente.
Pero confirmo que desde nuestra humildad y fuerza, desde la intimidad de nuestras relaciones sanas, que transformamos esa realidad y nos damos el valor que merecemos. El que tenemos.
Me veo y veo en ustedes, mujeres empoderadas que han puesto el corazón en cada aspecto de la vida. Mujeres que tienen emoción, que transforman la sociedad, mujeres solidarias que tejen el mundo, puntada a puntada, que hacen su entorno mejor, su ciudad mejor, su país mejor. El mundo mejor, sí. Es aquí donde recordamos que los cambios más significativos se dan de lo micro a lo macro. Yo creo en eso, por eso, creo en ustedes.

¡Amigas, mujeres de la vida mía, sé que podemos seguir construyendo un mundo en el que cada una de nosotras afirme con confianza que somos libres!

Para ustedes, una canción de una de ustedes: Maga, de Felisa. Las quiero
<<Yo soy el complemento no la amenaza
Te lo muestro resistiendo aquí centrada
No dejo a los inventos quitarme el tiempo
No dejo a los modelos firmar mi cuerpo>>