“La guerra contra las mujeres”

El documental 

Hace días vi en Facebook un comentario de Juan Mosquera, @lluevelove. Este era el link que compartía en su publicación:

El  videoclip de Bebe de “César debe morir”, la canción original del documental ‘La guerra contra las mujeres’.

Todo muy bien, me encanta Bebe y esta canción en particular, con el ambiente de terror, angustia, miseria y dolor, se quedó en mí por unos días.

Hoy de nuevo quise volver a ella, a la canción de Bebe, ignorando que se trataba de solo una parte del universo de “Guerra contra las mujeres” un documental español que aborda el tema de la violación de mujeres. Que aborda la violación como estrategia de guerra.

Escuché la canción, por supuesto, mientras tanto, buscaba información sobre el documental. Encontré información sobre su director Hernan Zin, @HernanZin, y leyendo sobre él, encontré su trabajo en Internet, dispuesto para que cualquier persona lo vea.

Primero vi el trailer, solo eso me llevo a sentir, en realidad, una corriente en todo mi cuerpo, en el entrepierna lo sentí con mayor intensidad y no me gustó la sensación. Fue algo muy ajeno a mi voluntad, fue como si esas mujeres, que ahora veía y escuchaba en la intimidad de mi habitación, se estuvieran manifestando en mi cuerpo, estuvieran compartiendo conmigo lo que ellas antes habían sentido. Tuve esa sensación siempre, incluso ahora, que después de una hora me siento a escribir eso.

La guerra contra la mujeres. Trailer.

Este es el link para ver el documental completo:

LA GUERRA CONTRA LAS MUJERES

Documental completo: La guerra contra las mujeres

Darle clic sobre la imagen para ver

Gracias a RTVE, entidad que gestiona la radio y televisión pública española tenemos acceso a este trabajo.

Un inventario de frases que retumban en la cabeza y en el corazón. 

“A veces pienso que debería morirme o volver a la selva”

“Ignoraron mis súplicas, mi dolor, mi sufrimiento”

“Cuando terminaron me dijeron ‘ya puedes irte con tu gente'”

“Sí,  lo recuerdo, pienso en lo que soy hoy y pienso que me han arruinado la vida”

“Me vendieron por una caja de cigarrillos”

“Me da rabia que las mujeres tengan que mendigar sus derechos”

No pude contenerme cuando escuché la voz de Paipa, uno de los niños de la guerra que fue entrevistado. Su relato empezaba contando cómo llegó a la guerra y haciendo énfasis en la muerte como el fin último en su vida.

A él,  le decían sus jefes “mujer que se encuentre en su camino, la viola” “Eran unos seis hombres por mujer” Ya eso es suficiente, pensé. No, no era suficiente.

Yo creía que no había nada más cruel que lo anterior y que seguramente ese hombre que cayó en la guerra quizá por falta de oportunidades o vivir en un contexto desafortunado o por esta maldita guerra mundial, no sé, no podían salir peores pensamientos. Estaba equivocada, lo que siguió, fue quizá,  una de las frases más duras que he escuchado sobre el delito de violación a una mujer: ” La primera vez que violé tenía 12 años. Ella 20, no le pasó nada solo fue violada

¿Cómo puede una persona pensar que “sólo fue violada” y ya? La guerra, el abuso, la violación este maldito delito, esta injusta muerte que no se detiene con el paso del tiempo, sino que por el contrario aumenta y nos condena.

La violación como estrategia de guerra.

Este es quizá uno de los mayores argumentos de este trabajo. “De la guerra no quiero hablar con nadie”  dice uno de los personajes que aparece en el Documental. ¿Quién quiere hablar de ella? ¿Quién quiere revivir esos momentos? Nadie, por supuesto.

…Paro de tomar nota y escribir esto, son las 7:58 de la noche y en Teleantioquia presentan una noticia sobre violación. Un profesor, al parecer, en sus clases preparaba “dinámicas” en las que se invitaba a los niños a desnudarse. Estamos a más de 8000 km de distancia de Leila, Vumilia, Jane o Jeannete y su dolor,  y las historias no son muy diferentes. Son violaciones, delitos, irrespeto y muerte.

Una violación es un crimen contra la humanidad. Amenazar,  sólo amenazar con violar es ya un crimen y es tan doloroso y triste como el acto mismo. Es una pequeña muerte que se queda para siempre.

Yo creo que este retrato de mujer que se presenta en el documental, sí, porque eso es, un retrato doloroso, demoledor y sobre todo muy real de lo que viven muchas mujeres en el mundo,  se convierte en el espejo del amor y el miedo que siempre llevamos con nosotras las mujeres.

Miedo a que otro nos de un valor diferente al que cada una de nosotras considere darse y amor, por que  a pesar de lo que somos y hagan que seamos (la sociedad, nuestra familia, los hombres con los que estamos y sobre todo, las mujeres con las que convivimos), siempre nuestros secretos, conocimientos, experiencias y sensaciones serán lo que nos hagan vivir en contra de todo presupuesto.

Explicar lo que sucedió debe ser demasiado duro como lo es también callar y cargar con los años,  secretos que solo nosotras sabemos y  atestiguan que también somos parte de la guerra, que hemos sido violentadas y marcadas con el dolor y el sufrimiento de quienes desafortunadamente han tenido la desgracia de vivir en medio de la desesperanza.

Este Documental puede ser solo una pequeña, muy pequeña,  muestra del dolor y la realidad que nos enmarca. Sin embargo, en él, yo veo un pequeña luz, una luz que ojalá vean  las personas que trabajan en pro de la vida, para que la impunidad no siga. Para que la historia no se repita ni sea el fundamento para que más cosas como esta pasen, sino, por el contrario se abra paso al perdón, a la reintegración, al bienestar y sobre todo a la esperanza. A la vida.

Al final del Documental, me dio eso, esperanza, vida. Terminó con:

“Tuve hijos por que quería traer gente buena al mundo”.

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