Leer-me- en voz alta

Reconocerse, ponerse en común. Leer-me-  en voz alta. Un vistazo a la vida contado en primera persona.

– Lo que importa-

Nací en Medellín, en la época más convulsionada de la ciudad según los medios de comunicación que he leído, las cicatrices que veo en las calles, las manifestaciones culturales de las que hoy soy testigo y las personas con las que converso en las esquinas. Soy Stefanía Ramírez Gutiérrez, tengo 23  años. Nací en 1993.

Soy comunicadora de la Universidad de Antioquia, coincido con que viajar es la experiencia más enriquecedora de la vida y quiero aprender a escribir mejor cada día, pues estoy convencida que el mundo necesita acercase más a las letras e historias de los demás para poder comprenderse mejor y así cambiar las realidades cercanas. Soy quien escribe y comparte letras en este blog: Momentos que se cruzan.

Empecé a viajar muy pequeña de la mano de mi padre. Recorrí Antioquia junto a él y los productos para el aseo del hogar que vende. Paseé con mi familia en el caribe y el eje cafetero colombiano. Me gustó aprender sobre la historia de Panamá cuando visité su canal marítimo y ya adulta llegué al lugar que siempre quise recorrer sola: la fascinante y ridícula Habana.

Anduve por El Salvador y Guatemala para darle paños de agua tibia a mi sueño de recorrer todo el caribe. Después de Centroamérica me aventuré a llegar al fin del mundo y recorrer por dos meses Nueva Zelanda. No hay que subestimar nada, en el llamado “culo del mundo” la magia sucede.

A escribir empecé en la universidad cuando descubrí el periodismo cultural, cuando Patricia Nieto me dio clases de narrativa y supe que abrir un blog era gratis. Escribí más cuando viajé  y dejé conocidos en lugares a los que sé que no volveré y a otros a los que gracias a la letras vuelvo siempre. A veces sólo escribo para quienes conozco en el camino porque pienso que es una forma de devolverle al mundo un poco de toda la hospitalidad que percibo y una forma de acercarme a otros contando historias y recordando anécdotas.

Encontré en la comunicación la base y el sustento de mi vida. Es mi vocación, mi pasión y lo que quiero hacer siempre, aunque a veces me sorprendo defraudada mientras algunos procesos, en nombre de ella, salen mal o hacen daño. La creación de contenidos es placer. Es darle sentido y significado a historias, momentos, datos e información que aplicados a la realidad son los que aportan a lo que somos y construyen experiencias.

– Lo que importa más –

No soy pesimista, pero tampoco creo en la utopía de la armonía universal, sería ingenua si así fuera. Nunca me da pereza despertarme, me gusta ver el cielo a las seis de la mañana. No necesito más de tres minutos en el baño. Me encanta hablar. Escribo todo con tintas de colores, la mas mínima tarea, el mas descabellado pensamiento, la dirección mas básica. Amo lo que hago, pero me descompongo cuando idealizo, porque soy y reconozco en los otros, seres de carne y hueso, errantes. Tengo días buenos. Tengo días malos.  Lloro por cualquier cosa, peleo enérgicamente y me gusta gritar. Muevo mucho las manos al hablar y hago muecas que me caracterizan. Tengo miedos. Detesto el invierno. Me encanta viajar pero también me encanta volver. Volver me gusta mucho. Amo la casa, creo que no hay nada más importante que el hogar.  Hablo con mi papá y mamá todos los días. Todos. Sara, Susana y Alejandra son mis mejores amigas, explotamos el chat por Whatsapp cuando alguna no aparece.

No me gusta subir montañas, pero alardeo de estar en la cima cuando lo hago. Soy más de ciudad, de museos, de calle, de mercados, de comida en las esquinas. Me compré una carpa y ya fui a acampar, hay planes de más. No sé qué hay más rico que el helado. Me contento fácilmente comiendo. Colecciono pequeños detalles y tengo una colección de notas intimas, diarios de viaje y cuadernos de los últimos 2 años de mi vida. Quemé las notas de años atrás. Me gusta cantarle canciones, a mis amores, por whatsapp, por Facebook, por teléfono o cuando nos vemos y caminamos juntos. Pedro Guerra me da energía. Lisandro Aristimuño me enamora y Carlos vives es mi fiesta.  No pienso en tener hijos, pienso en otras cosas. Puedo tomar litros de leche. Nunca dejo nada en el plato. No me gusta estornudar duro, nunca me he quebrado ningún hueso y le tengo miedo al dolor físico. Siempre creo que todo saldrá bien y sino, que también pasará.

 

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