Una carrera de colores hacía un sueño: Ciruela

Hay personas a las que los colores les quedan muy bien. Carolina es una de ellas.

Carolina Valencia - Ciruela

Holambra Cidade Das Flores Foto por: Julián Escobar Atehortua

Amarillo

Se llama Carolina Valencia, es imposible distinguir su acento, pues no lo tiene de Medellín la ciudad en la que se hizo profesional, ni lo tiene bogotano aunque haya vivido en la capital colombiana hasta los 17 años. Lo bueno es que los acentos hoy, poco importan.  

Lo que importa es lo que más le gusta hacer a Carolina: ver  imágenes, callejear, cocinar y bordar. Todo lo que tenga colores y le permita conectarse con emociones y sensaciones a través de la esencia del color y todos los significados que puede tener uno sólo en diferentes situaciones.

Quizá por eso ella fue a parar a Campinas, una colorida ciudad ubicada al norte de São Pablo en Brasil donde vive hace dos años y donde ha podido acercarse a la mejor versión que tiene de ella misma. Una que le gusta, que la hace sentir orgullosa, aventurera y coherente con la vida. La ciudad en la que ha podido encontrar la mejor excusa para trabajar por la felicidad de ver un sueño cumplido: tener su propio taller creativo enfocado en el arte de bordar y crear accesorios femeninos.  

Carolina llegó hasta Campinas buscando una nueva oportunidad académica que le permitiera tener, además, la posibilidad de hacer un constante intercambio cultural. Aprender un nuevo idioma, conocer personas y acercarse a su pareja, un colombiano que también vive en Brasil.

Verde

Carolina Valencia - CiruelaFue el amor por su novio y por la comunicación , el arte y la cultura  lo que Carolina puso en la balanza para tomar la decisión. Dejarlo todo en Colombia  –principalmente su familia amada compuesta por papá, mamá, hermana y hermano, que hace de mejor amigo – e iniciar una vida en otro lugar del mundo.

Después de ver en Medellín la mejor opción para realizar sus estudios como profesional, llegó a la ciudad atraída por su gama de colores y se quedó a vivir con toda su familia para seguir con su talento desde allí.

Ya lo tenía claro, después de terminar su pregrado en Comunicaciones en la Universidad de Antioquia, mezclado con algunas materias de la Facultad de artes de la misma Universidad y otras de la facultad de diseño de la Universidad Pontificia Bolivariana, de trabajar en varias organizaciones y hasta liderar procesos en el Ministerio de Cultura de Colombia: un viaje era lo que faltaba y la opción de ingresar al Instituto de Arte de la Universidad de Campinas para estudiar una maestría en Multimedios fue una oportunidad que no podía dejar pasar.

Desde adolescente se inclinó por los cursos de arte, y siendo todavía estudiante de colegio, gracias a la ayuda de su mamá, empezó a diseñar y hacer collares y otros accesorios de mujer para vender a sus amigas. No tuvo éxito, pero lo disfrutó y hoy lo cuenta con orgullo.

¿Qué es más importante que esos primeros pasos con los que se marca el camino a seguir?

Rojo

Carolina Valencia - CIRUELACarolina tuvo  dos intentos de creación de marca antes de viajar a Brasil, los dos ya no existen. No la identificaban, los abandonó y simplemente los recuerda como parte de su camino.

Ahora y como parte de todas las cosas lindas que le ha dado la decisión que tomó de vivir en Brasil, le dio vida a CIRUELA, un taller creativo en el que el bordado es protagonista.

Ciruela es la apuesta de vida de Carolina y su más profundo deseo de experimentar y poner en manifiesto lo que la hace: la comunicación, el arte, los colores, la independencia, la solidaridad con otros.

Ciruela es movimiento, transformación y esencia. Una mezcla de formas, texturas y materiales con los que gracias al bordado, la cerámica, la acuarela y la cocina, Carolina quiere conectar a muchas personas con lo que ella es, para que encuentren en los objetos que crea más que productos, experiencias y sensaciones. Sueña con que su marca logre un día influenciar en la vida de quién use sus creaciones.

Carolina va adelante, sigue estudiando y creando, todo lo conjuga con Ciruela, su sueño.

 

No es fácil, le falta disciplina y constancia, a veces nota en su papá cierto aire de incertidumbre por lo complejo que resulta el emprendimiento cultural y artístico en nuestro contexto. Sin embargo en él, el resto de su familia, amigos y pareja, Carolina encuentra para Ciruela un apoyo incondicional que le permitirá lograr que sus creaciones lleguen al corazón de muchas personas. 

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Carolina Valencia - Ciruela

3 Comments:

  1. Hola Stefanía,

    Me ha gustado mucho este post. Es la primera vez que paso por blog así que voy a quedarme un ratito ;-) Me encanta el nombre de tu web.
    La historia de Carolina es muy bonita, el mundo necesita personas emprendedoras que se atrevan a hacer realidad sus sueños.
    Gracias por compartir.
    Abrazo!

    • Más guapa que

      Hola Begoña, qué bueno que te haya gustado.

      Siempre bienvenida al blog y las historias de los otros que comparto. Te envío un abrazo gigante.

  2. Para caro, la mejor energía y aunque sé lo difícil que es perseguir los sueños, por la incertidumbre y cantidad de baches que se encuentra uno en el camino, también creo en que la vida necesita más personas dedicadas a hacer lo que aman.

    También un buen texto, muy agradable de leer, buena mar a Stefanía en su blog.

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